[Blog] Diario de...
Dia 3: El piano, el pájaro y la boing-boing
Bajamos a desayunar a las 7 de la mañana (la alarma de incendios saltó a eso de las 6:15h pero estaba demasiado cansado como para levantarme a ver si había fuego de verdad…). Bianca nos mira mal, es lo que tiene que ayer le comentasen que los austriacos son alemanes del sur…en fin…
Es increíble la cantidad de gente que hay ya en la calle a las 7:30 de la mañana, muchos de ellos en sus bicicletas, otros en el tranvía, y los menos en coche. Parece que hoy también va a hacer buen dia.
Llegamos al centro de congresos y acabamos de montar el stand, aparece Manuel, un sevillano muy majo y con el que compartiré la mayoría de horas en las conferencias. De repente suena un piano o eso parece… qué dolor dios mio!!! Se supone que a través de un ordenador se controla un sistema que toca (más bien aporrea) el piano, de hecho había unos interruptores para ponerlo en marcha y pararlo (gracias por la foto Manuel)… pero qué mal sonaba… de hecho había veces que daba la sensación de que el ordenador entraba en un bucle infinito de semifusas confusas. Eso cuando no sonaba a más velocidad de lo que debería… era un ruido tan desagradable que hasta un pájaro que se había colado en el centro de congresos no hacía más que chocarse contra las ventanas intentando huir de semejante sufrimiento.

Nos pusieron al lado de nuestro enmoquetado stand un coche como parte de una demo… y así no hay quien compita (2-1 y nos remontan el partido). Deberían eliminarlos, eso es dopaje…jeje. Los demás stand normalitos, eso sí no puedo por menos que destacar a una chica de uno de los stands con un vestido transparente de cintura para arriba y que no hacía más que darse paseos entre su stand y la zona de cathering con un “boing-boing” de pecho que hacía que todos y todas la mirasen. Ella se molaba así misma y mientras paseaba solía mirarme y sonreir…
Tras pasar todo el día allí regresamos al hotel con el tiempo justo para cambiarnos e ir a la cena del congreso. Mesa de españoles (salvo un infiltrado…). Típica cena de esas que no comes mucho y encima empiezan a dar discursos entre plato y plato. Ah, vino tinto vomitivo (la única mesa que no lo tomó la española… que se vea quién entiende!!). Tras la cena fuimos a tomar algo y luego al hotel a coger fuerza para el día siguiente.
Dias 4 y 5: Fofos no, Renata y los pies de Marta
Último día en Graz, por la mañana stand y por la tarde libre. Antes de la comida lo único destacable es que la boing-boing decide llevar menos escote, con la consiguiente decepción por parte del personal, aunque sus andares hacían que irremediablemente te fijases en su...espalda. Mientras tanto en nuestro stand varios interesados en la plataforma que representábamos, así que entretenido.
En la comida nos juntamos Christos (un griego que ha aprendido a hablar español en Cataluña), Manuel (el sevillano fotógrafo amateur), Marta (con la que haría el viaje de regreso), sus pies y yo.
Tras la comida nos llevan a ver la fábrica de una empresa de Graz insistiéndonos en que ni se nos ocurriese sacar la cámara de fotos o el movil que sino se pondrían nerviosos… De las tres areas que visitamos sólo una mereció la pena…
Bueno, de regreso al hotel fuimos unos privilegiados: Marta, sus pies y yo. En lugar de ir en bus vamos en un taxi con una de las azafatas, Renata, una chica muy agradable que nos hizo la reserva en un restaurante que ella misma nos recomendó, para cenar a la noche. También nos habló de una discoteca donde ella solía ir y quedamos en vernos por allí.
Por la tarde me tocó hacer de guía turístico para Marta y sus pies, y aprovechamos para comprar algunas cosas típicas de la zona. Tomamos algo por ahí mientras nos grababan una peli en el pub, con lo cual es posible que seamos extras de alguna película amateur austriaca.. A las 20h estábamos en la plaza del ayuntamiento para vernos con Manuel y Christos para cenar.

Cuál fue mi sorpresa cuando llegamos al restaurante que nos había recomendado Renata y descubro que es aquel sitio de la camarera del tatuaje sugerente en el que me había tomado algo con mi jefe un par de dias antes. Una lástima, ella no estaba…
Cenamos muy bien en un ambiente distendido y agradable. Justo antes de pagar apareció…Renata, saludando a las camareras y mètre como si los conociese de toda la vida (yo creo que se llevaba comisión..jeje) y hablamos un rato con ella, muy simpática.
Luego íbamos a ir a la disco que nos recomendó, pero cobraban 12 euros por entrar, así que nos fuimos a una taberna celta que vimos por allí a tomarnos la última antes de despedirnos…
Al dia siguiente viaje de regreso sin nada destacable salvo unas peruanas que llevaban unas maletas enormes en la cabina del avión (más grandes que ellas!!) y el sufrimiento de los pies de Marta… no sé por qué, pero se empeñaron en golpearse insistentemente con el carrito de las maletas que yo llevaba…jeje. Ah, Marta, al final el médico del libro se…
© JeSúS
NOTA: Si no leiste la primera parte: Diario de... un Viaje a Graz
Etiquetas: Blog/Miscelanea



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