[Cine] MASH
“MASH” se basa en la novela homónima de Richard Hooker, pseudónimo bajo el que se oculta el capitán H. Richard Hornberger, un médico que sirvió en los hospitales militares yanquis durante la guerra de Corea, y que recogió algunas de sus vivencias de aquella época en una trilogía de libros: “M*A*S*H” (1968), “M*A*S*H Goes to Maine” (1972) y “M*A*S*H Mania” (1977). En 1970, bajo la batuta del por entonces desconocido Robert Altman, esta historia daba el salto al cine, contándonos el día a día de los locos miembros del 4077º M.A.S.H. (siglas de Mobile Army Surgery Hospital, Hospital Quirúrgico Móvil Militar).

La película comienza con la llegada del capitán Benjamin Franklin Pierce, conocido popularmente como “Okay”, al frente coreano. Allí se hace amigo del capitán Augustus Bedford Forrest, alias “Duke”, que también ha sido destinado al 4077º MASH. En este lugar se enfrentarán a jornadas médicas maratonianas, lo que hará que intenten disfrutar al máximo de su escaso tiempo libre. A ellos se une poco después el capitán John Francis Xavier McIntyre, alias “Trampero”, con el que tramarán multitud de gamberradas. Entre tanto, iremos conociendo a los demás habitantes del campamento, como la mayor Margaret “Labios Ardientes” O’Houlihan, el mayor Franklin Archimedes “Frank” Burns, el capitán Oliver Harmon “Superatleta” Jones o el cabo Walter “Radar” O’Reilly, entre otros.
El reparto está encabezado por Donald Sutherland (Okay), Elliott Gould (Trampero) y Tom Skerrit (Duke). Junto a ellos podemos ver a Sally Kellerman (Labios Ardientes), Robert Duvall (Frank) y Jim Brown (Superatleta). Todos ellos son responsables del gran éxito que supuso “MASH” en su día, y lo son en una medida mayor de lo que cabría imaginar. Me explico. Aunque hemos dicho que la historia se basa en una novela, lo cierto es que gran parte del producto final se debe a la cosecha propia del equipo de rodaje. Básicamente, el grupo empezó a desvariar durante la filmación, y la ida de olla fue degenerando hasta tal punto que hay quien ha llegado a cifrar en aproximadamente un 90% el componente de improvisación de la versión definitiva… ¡con un resultado sorprendentemente bueno! Esta improvisación alcanza incluso a la versión doblada. En realidad, el apodo del capitán Pierce no es “Okay” sino “Hawkeye”, “Ojo de Halcón”, y se debe a que el único libro que su padre ha leído es “El Último Mohicano”. En la traducción se eliminó este chiste, y con él el guiño literario.

Volviendo al tema que nos ocupa, al final los chicos se pasaron el guión de Ring Lardner Jr., uno de “los diez de Hollywood” (ya hablamos de ellos en la crítica de “Buenas Noches, y Buena Suerte”), por donde el Barça acostumbra últimamente a pasarse la presión de sus rivales, lo que provocó el cabreo supremo del escritor. Cuenta Elliott Gould que en uno de los pases de prueba previos al estreno se acercó a él Ring Lardner Jr., increpándole: “¿Cómo habéis podido hacerme esto? ¡No habéis respetado ni una sola línea de mi guión!”. Meses más tarde, Lardner subía al escenario del Dorothy Chandler Pavilion para recoger el Oscar al mejor guión adaptado. Y hay que ver lo que son las cosas: se le pasó el cabreo, oye…
En honor a la verdad, también hay que decir que fue Ring Lardner Jr. quien leyó la novela y convenció al productor Ingo Preminger (hermano del famoso director Otto Preminger) para rodar la película, así que su participación es bastante más que testimonial. A Preminger, fallecido el pasado 12 de junio a los 95 años, le gustaba recordar de vez en cuando cómo empezó el proyecto: “Fue una película producida por un productor desconocido, dirigida por un director desconocido, y basada en una novela que nadie había leído”. Así que al César lo que es del César, y a Lardner lo que es de Lardner. De hecho, de las cinco nominaciones que obtuvo la película fue él el único premiado.

Pero no es menos cierto que fruto del cachondeo de los actores son escenas geniales como la llegada de Okay al 4077º MASH, al volante de un jeep robado, o los mensajes que se emiten por el sistema de megafonía del campamento. Mención aparte merecen el “show nocturno” de radio, el viaje a Tokyo o el partido de fútbol americano, todo un homenaje a las “Plumas de Caballo” de los Hermanos Marx. Una de mis escenas favoritas es, por supuesto, fruto de la improvisación, y en ella se puede ver a un grupo de gente oteando el horizonte, aguardando la llegada de un helicóptero… que aparece justo por el lado contrario al que ellos esperaban.
Casi dos horas de risas al ritmo de la ya mítica melodía de la canción “Suicide Is Painless”, compuesta por Johnny Mandel para una letra de Mike Altman, el hijo del director, que por entonces contaba 14 años y gracias a los derechos de autor ganó más dinero del que cobró su padre por dirigir la película. Otra anécdota más para contar entre los varios cientos que surgieron en torno a “MASH”, un proyecto que tuvo que vencer muchos obstáculos. Tantos que Robert Altman llegó a decir: “La película no se estrenó. Se nos escapó.” (en inglés, “The film wasn’t released. It escaped.”, el juego de palabras está más claro, ya que uno de los significados de “release”, además de estrenar una película, es “liberar”).
En fin, la clase de inglés es gratis. Os recomiendo que un día invirtáis un par de horas de vuestro tiempo en ver esta película, declarada séptima mejor comedia de la historia por el American Film Institute en el año 2000, con motivo del 100º aniversario de la industria cinematográfica yanqui.
© Zineman
Etiquetas: Cine



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