Aquel concierto con los ojos azules En el día de la muerte de Danny Federici.
I
Las sirenas en los descampados son los sueños del silencio. Joe en sus trece desnuda ante mis ojos las carreteras abandonadas en orfanatos de provincias. El mar en su refugio debe una fortuna y sus días están contados. Joe para el coche en seco como se detienen las horas en camas deshechas. Hay olas y la marejada es el primer coche que huele a urgencias y erecciones. "Dame un beso y la canción sonará para siempre". Joe sobre el lavabo masturba los años venideros. Hay un tren en cada corazón de los hombres que nunca llega a su destino. Joe con un disco de rock descubre ventanillas iluminadas en vehículos abandonados.
II
Alberto llevaba a su hijo a las afueras, le contaba de los astros y los hombres. Miraba las casas vacías igual que se mira la ropa interior bajo el uniforme de trabajo. Alberto inventaba historias de trenes vencidos instantes antes de iniciar el viaje. Su hijo era la ventana abierta de un muro de ladrillos. Se entretenían con el paso de los transbordadores en el puerto. Alberto recitaba en alto canciones de unos y otros y su hijo soñaba con los payasos de los cuentos. Alberto sabía que todo deseo envejece igual que una canción tiende su mano a los tiempos que atrás quedaron. Alberto en las afueras susurra a su hijo palabras dormidas.
III
Se puede disparar a la luna, pero solo matarás lo que ilumina la noche. Ricard en el polígono mirando los astros. La seguridad de la pérdida solo la garantiza el abandono. Ricard reduce a tercera al amparo de naves industriales. Puedes gritar a la oscuridad de la noche pero no por eso llegará el día. Ricard se muerde las uñas en silencio. Un matemático no puede solucionar las ecuaciones que permiten acortar el camino. Ricard sintoniza la radio. Dicen que sólo hay una carretera que lleva a muchos finales. Ricard dice que si tus sueños son posibles no tienes nada que perder. También dice que si no miras atrás los finales se vuelven palabras dormidas.
Después de más de 4 años en la red y de la aportación de 11 colaboradores que, alternando rachas de máxima actividad con otras más "relajadas", han dado vida a 15 secciones y más de 600 posts, ha llegado el momento de que JeSúS Club cierre sus puertas.
Los objetivos con los que surgió este proyecto fueron permitir que un grupo de gente se mantuviera en contacto, algo que de otra manera habría sido más complicado o incluso imposible conseguir, y ofrecer un sitio desde el que los colaboradores pudiéramos compartir nuestras reflexiones sobre los temas que más nos gustan, intentando entretener con ellas a nuestros lectores.
El desgaste a lo largo de este tiempo ha sido importante para todos, y cuando algo con lo que deberías disfrutar se convierte en una rutina, en una obligación... acabas por perder la motivación.
Es probable que algún día JeSúS Club reabra sus puertas, no sé con qué forma, con qué fondo, ni cuándo, pero confío en que vuelva. Esto es tan sólo el fin de un ciclo...
En este "hasta luego" quiero dar las gracias a todos los colaboradores que han ido pasando por este Club, y que han aportado su esfuerzo y su ilusión a este proyecto, dando siempre lo mejor de ellos mismos. Quiero dar las gracias especialmente a quien me ha acompañado a lo largo de estos 4 años y que, en varias etapas, ha sido el principal (y casi único) sustentador de todo esto. ¡¡Gracias, Zineman!!
También me gustaría dar las gracias a todos los lectores que con mayor o menor frecuencia habéis querido pasaros por aquí y compartir con nosotros este espacio.
Un saludo a todos, un abrazote a los colaboradores, y hasta luego...
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