[Verdades] El presente no es ciencia ficción
Y en aquel 1.982, hace ya entonces veintiséis años, se estrenó una película titulada “Blade Runner”, del director de cine británico, todavía no oscarizado, pero si nominado, Ridley Scott.
Ésta y otras películas, con anterioridad o posteriormente, nos han planteado un futuro que se me antoja diferente al que realmente estamos viviendo. Infinidad de libros y películas, y hasta nuestra propia imaginación, nos hacían ver el presente, entonces, diferente a lo que hoy es.
Es cierto, y en cualquier época va a pasar, que el presente es una época de avances en todos los órdenes, y como estamos subidos a la ola no tenemos la visión en perspectiva que los años vista dan. Sin embargo, creo que seguramente hace veintiséis años nos imaginábamos (los que teníamos edad para imaginar) en el tercer milenio subidos a platillos volantes y con un mando a distancia con opción de “hiperespacio”.
Ciencia ficción es ciencia ficción, me diréis, pero me acuerdo que de chaval imaginaba el futuro de otra manera. Los tiempos avanzan como es lógico, pero todavía queda muy lejos el futuro que imaginé o me hicieron imaginar. Ciencia ficción sería pues más ficción que ciencia.
Por ejemplo, imaginé avances en el automovilismo. Hoy existen coches, denominados “concept cars” o prototipos, pero la gente sigue muriendo en carretera. Ya sé que hay más coches y por lo tanto más accidentes, los coches corren más, hay más seguridad activa y pasiva, pero sigue muriendo gente a manos de un automóvil. No somos tan modernos.
Imaginé avances en las telecomunicaciones, pero como dije no tenemos el mando a distancia del hiperespacio. Vaya chasco.
Imaginé avances en las relaciones entre las gentes y los diferentes pueblos, pero siguen habiendo guerras y éstas ya no son cuerpo a cuerpo, sino de destrucción total. En esto si hemos avanzado.
De chaval miraba el año dos mil y me parecía tan lejano… Hoy ya estamos más cerca de la siguiente década y estamos aquí. Cada día más viejos, aguantando mecha y esperando ver cumplidos los sueños, pero solo los buenos, que teníamos cuando éramos mucho más jóvenes.
© Barón
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Y como siempre, no andamos mal de maricones, pero esto ya es una costumbre en todas las cadenas de televisión. Es la moda. Más de lo mismo, aunque en el sector del baile es bastante frecuente encontrar invertidos.

Va a ser una campaña electoral muy dura y hasta el último momento no sabremos si también los socialistas tienen alguna sorpresa guardada lista para hacerse pública en el último momento.
Ya conocía de su existencia y de sus dotes adivinatorias, pero he estado estos últimos días investigando algo más acerca de sus predicciones, más que nada por saber lo que se nos viene encima.
Todos los pasajeros que acceden al área de embarque deben pasar a través de arcos detectores de metales (esos que paran los marcapasos y borran la banda magnética de nuestra tarjeta de crédito justo en el viaje en el que nos olvidamos de llevar dinero en efectivo), desprovistos de chaquetas y prendas de abrigo que deben ser inspeccionados (a veces acabamos medio desnudos, pues por más ropa que nos quitamos el arco detector continúa pitando), y somos también objeto de registros manuales aleatorios y continuos (¿cuándo me tocará ser inspeccionado por una Guardia Civil que esté bien maciza?).
Recientemente se ha separado mi querida Inés Sastre. El 3 de Mayo de 2006 se publicó en mi sección un articulo titulado 


