Tengo pendientes tres temas desde hace tiempo y de los que quiero escribir estas líneas. Llevo unos días de mucha actividad y me cuesta sacar un minuto para esto de escribir, que ya se que exige disciplina. Ya me perdonarás, JeSúS.
El primer tema pendiente es el del concurso-escuela-casa de “Fama”. No puedo por más que referirme a dos concursantes. Estos son Juan Carlos y Marcos.
Juan Carlos es un individuo (no se puede decir que sea un tío) con jodido carácter, raro, raro. Raro en su aspecto, pues parece una bellota terrícola, con ese corte de pelo y ese tinte tan extraño. Y raro de carácter. Es innegable, sin embargo, que el tío baila muy bien. Lo veo como uno de los favoritos para ganar el concurso. Le puede perder saberse tan sobrado. Tal vez no sea tampoco muy buen compañero, lo que resta votos, sin duda.
¿Y Marcos? Por Dios, que le han hecho a este chaval sus padres. Ya le podían haber cortado el cordón umbilical antes de ir a la tele. No he visto nunca una persona tan débil mental y tan dependiente de los demás. Me parece una pena. Con los cojones que no tiene no llegará lejos. No se que hace todavía en el programa.
Por lo demás me llama la atención lo guarros que son los concursantes. Todo el día medio en pelotas, todo desordenado, hecho una mierda, muchos ni se duchan después de estar sudando, la única que sabe lo que es la limpieza es Susana, para mí la favorita. Buena tía y buena bailarina.
Y el Méndez cada día más chulo y más ordinario y déspota. Este pavo tiene un problema.
Otro tema, del que hasta ahora no me había referido en esta mi parcela, es a mi amado Racing de Santander. He podido acompañar al equipo en la semifinal de la Copa del Rey en Getafe y en el partido de Liga en Valladolid, y puedo afirmar porque lo he vivido, que está dando ilusión a mucha gente y alegría en el día a día. Parece mentira lo que puede influir en el estado de ánimo de las personas que un equipo de fútbol de la tierra venga haciendo este año una buena temporada. ¡Ánimo y a seguir así! Nos vemos en la Fuente de Cacho. Por cierto, cuando estuve en Valladolid, paramos a medio camino en un restaurante llamado Mannix en el pueblo de Campaspero, donde comimos el mejor lechazo conocido por los nueve comensales que estábamos. De aquí esta cita y mi recomendación.
Y por último las elecciones del próximo 9 de Marzo. Tengo amigos que siempre votan PP y me dicen que las elecciones las gana seguro el PSOE. ¿Habrá sorpresas de última hora? Lo veremos al final de esta semana. Sea como fuere, que haya Paz, Salud y Amor para todos.
Estimado Varón. Me gustaría hacer una reflexión sobre el primer punto. Entiendo que posiblemente resulte un poco tópica, pero no está de mal recordarlo. Yo no entiendo nada de lo que comentas porque no me he asomado a ese programa de entretenimiento. Ahora bien, creo que nuestra existencia se está convirtiendo en un guión perfectamente trabajado por parte de las autoridades mundiales (apocalíptico eh?). Lo que quiero decir es que existe otra forma de vivir (dentro de que ninguna de las vidas en general son vidas extraordinarias, ni tan siquiera un Tolstoi o un Pessoa las tuvieron). Existe otra forma de vivir que la actual nuestra, donde nos entretenemos en centros comerciales, (Siempre que paseo un gran centro comercial con toda clase de servicios me acuerdo de Harrison Ford y los replicantes), donde tragamos tele y programas como ese que comentas y nuestras conversaciones mayoritarias les hacen referencia, donde nos molesta la lluvia, donde el sol o el cesped lo valoramos asociándolo al ocio y no a la vida misma. Es decir, no quiero hacer demagogia, la alienación es una realidad, pero la alienación de la mente y del uso del tiempo libre no lo es. Y creo que ahora es un horror mojarse en un parque mientras los niños juegan (mejor las bolas de colores y las celdas de red de los centros comerciales), o una pérdida de tiempo pasar frío o calor en un parque, etc.... Empieza a disgustar a mis sentidos lo pobres de espíritu que nos volvemos por imperativo legal (que no vital). La vida, dentro de sus convencionalismos echa de menos la conversación de antaño cargada de esperanza y creatividad, la libertad de sentir las fiebres, los fríos, de poder tocarla mano de una chica y no sentirse culpable (curioso, a más libertades más miedo al contacto), etc... Se nos escapan por momentos los años y la sensación de ¿Qué ha pasado?, la libertad sin miedos de los paseos nocturnos. No es mera retórica. Bueno, únicamente eso. Un saludo.
Barón , no sé si soy un fenómeno (la vida ha dicho claramente que no pero que cojones sabe ella de todo esto), pero sí creo en algo más que lo que estoy viendo y viviendo en estos últimos tiempos. Para darse cierta cuenta, el ejercicio es simple. Un poquito de abstracción y perspectiva y uno se muere de vergüenza ante el escenario propuesto. En dicho escenario, la experiencia se vuelve reto, la naturaleza tiempo libre, un polvo perfecto en secreto y los niños en cristal de la clase alta. Las calles ya no son calles sino agujeros negros, las palabras no son palabras sino más bien restricciones y castigos, las miradas no son miradas sino motivos de crítica, una tormenta no es una tormenta, es alerta roja en los telediarios, un profesor no es un profesor, es un bolo de la partida. En definitiva no digo nada nuevo, pero sí creo que se puede vivir de otra manera, sin cambios radicales. Así los jóvenes no serían prolongaciones de compañeros digitales, el Ché Guevara no sería un cantante de rap para las generaciones del futuro. Así seguramente, lloraríamos porque no cabe otra cosa cuando vemos inmigrantes morir en las aguas del estrecho, nos empalmaríamos al son de unos ojos que miran sin trampas, no como los de ahora, daríamos nuestro número de teléfono a cualquiera y cualquiera a buen seguro respetaría la privacidad. Lamentablemente , como Battiato canta en una de sus obras, "son tiempos extraños". Más bien, los extraños somos nosotros, que dejamos en el camino lo que somos, para comenzar a recorrer la senda de lo que quieren que seamos. Concluyendo, no acepto el axioma del miedo, de un mundo sin contacto, con hipocresías peligrosas y desequilibrios antinaturales. Apuesto por las vísceras (en estos tiempos suena violenta esta palabra, pero qué hermosa es), por los tapujos en la basura y por dejar el miedo en el callejón y la mente donde debe, es decir, en la lluvia que es lluvia, en los niños que son niños, en la experiencia que es la vida, con errores y aciertos, en las lágrimas que son necesarias, en el contacto que nos hace libres y en las palabras que son todos nosotros. Lo dicho.......
Después de más de 4 años en la red y de la aportación de 11 colaboradores que, alternando rachas de máxima actividad con otras más "relajadas", han dado vida a 15 secciones y más de 600 posts, ha llegado el momento de que JeSúS Club cierre sus puertas.
Los objetivos con los que surgió este proyecto fueron permitir que un grupo de gente se mantuviera en contacto, algo que de otra manera habría sido más complicado o incluso imposible conseguir, y ofrecer un sitio desde el que los colaboradores pudiéramos compartir nuestras reflexiones sobre los temas que más nos gustan, intentando entretener con ellas a nuestros lectores.
El desgaste a lo largo de este tiempo ha sido importante para todos, y cuando algo con lo que deberías disfrutar se convierte en una rutina, en una obligación... acabas por perder la motivación.
Es probable que algún día JeSúS Club reabra sus puertas, no sé con qué forma, con qué fondo, ni cuándo, pero confío en que vuelva. Esto es tan sólo el fin de un ciclo...
En este "hasta luego" quiero dar las gracias a todos los colaboradores que han ido pasando por este Club, y que han aportado su esfuerzo y su ilusión a este proyecto, dando siempre lo mejor de ellos mismos. Quiero dar las gracias especialmente a quien me ha acompañado a lo largo de estos 4 años y que, en varias etapas, ha sido el principal (y casi único) sustentador de todo esto. ¡¡Gracias, Zineman!!
También me gustaría dar las gracias a todos los lectores que con mayor o menor frecuencia habéis querido pasaros por aquí y compartir con nosotros este espacio.
Un saludo a todos, un abrazote a los colaboradores, y hasta luego...
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3 Comentarios:
Estimado Varón. Me gustaría hacer una reflexión sobre el primer punto. Entiendo que posiblemente resulte un poco tópica, pero no está de mal recordarlo. Yo no entiendo nada de lo que comentas porque no me he asomado a ese programa de entretenimiento. Ahora bien, creo que nuestra existencia se está convirtiendo en un guión perfectamente trabajado por parte de las autoridades mundiales (apocalíptico eh?). Lo que quiero decir es que existe otra forma de vivir (dentro de que ninguna de las vidas en general son vidas extraordinarias, ni tan siquiera un Tolstoi o un Pessoa las tuvieron). Existe otra forma de vivir que la actual nuestra, donde nos entretenemos en centros comerciales, (Siempre que paseo un gran centro comercial con toda clase de servicios me acuerdo de Harrison Ford y los replicantes), donde tragamos tele y programas como ese que comentas y nuestras conversaciones mayoritarias les hacen referencia, donde nos molesta la lluvia, donde el sol o el cesped lo valoramos asociándolo al ocio y no a la vida misma. Es decir, no quiero hacer demagogia, la alienación es una realidad, pero la alienación de la mente y del uso del tiempo libre no lo es. Y creo que ahora es un horror mojarse en un parque mientras los niños juegan (mejor las bolas de colores y las celdas de red de los centros comerciales), o una pérdida de tiempo pasar frío o calor en un parque, etc.... Empieza a disgustar a mis sentidos lo pobres de espíritu que nos volvemos por imperativo legal (que no vital). La vida, dentro de sus convencionalismos echa de menos la conversación de antaño cargada de esperanza y creatividad, la libertad de sentir las fiebres, los fríos, de poder tocarla mano de una chica y no sentirse culpable (curioso, a más libertades más miedo al contacto), etc... Se nos escapan por momentos los años y la sensación de ¿Qué ha pasado?, la libertad sin miedos de los paseos nocturnos. No es mera retórica.
Bueno, únicamente eso.
Un saludo.
Gabriel Esmero: Me quito el sombrero ante tí. Eres un fenómeno. Barón (con B).
Barón , no sé si soy un fenómeno (la vida ha dicho claramente que no pero que cojones sabe ella de todo esto), pero sí creo en algo más que lo que estoy viendo y viviendo en estos últimos tiempos. Para darse cierta cuenta, el ejercicio es simple. Un poquito de abstracción y perspectiva y uno se muere de vergüenza ante el escenario propuesto. En dicho escenario, la experiencia se vuelve reto, la naturaleza tiempo libre, un polvo perfecto en secreto y los niños en cristal de la clase alta. Las calles ya no son calles sino agujeros negros, las palabras no son palabras sino más bien restricciones y castigos, las miradas no son miradas sino motivos de crítica, una tormenta no es una tormenta, es alerta roja en los telediarios, un profesor no es un profesor, es un bolo de la partida. En definitiva no digo nada nuevo, pero sí creo que se puede vivir de otra manera, sin cambios radicales. Así los jóvenes no serían prolongaciones de compañeros digitales, el Ché Guevara no sería un cantante de rap para las generaciones del futuro. Así seguramente, lloraríamos porque no cabe otra cosa cuando vemos inmigrantes morir en las aguas del estrecho, nos empalmaríamos al son de unos ojos que miran sin trampas, no como los de ahora, daríamos nuestro número de teléfono a cualquiera y cualquiera a buen seguro respetaría la privacidad. Lamentablemente , como Battiato canta en una de sus obras, "son tiempos extraños". Más bien, los extraños somos nosotros, que dejamos en el camino lo que somos, para comenzar a recorrer la senda de lo que quieren que seamos. Concluyendo, no acepto el axioma del miedo, de un mundo sin contacto, con hipocresías peligrosas y desequilibrios antinaturales. Apuesto por las vísceras (en estos tiempos suena violenta esta palabra, pero qué hermosa es), por los tapujos en la basura y por dejar el miedo en el callejón y la mente donde debe, es decir, en la lluvia que es lluvia, en los niños que son niños, en la experiencia que es la vida, con errores y aciertos, en las lágrimas que son necesarias, en el contacto que nos hace libres y en las palabras que son todos nosotros. Lo dicho.......
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