[Cine] Charada
Es de noche. Un tren avanza a toda velocidad por la campiña francesa. De repente, un hombre cae de uno de los vagones. Está muerto. Esto es lo que sucede en los primeros treinta segundos de película. Después aparecen los créditos y nos metemos en faena. La viuda del infortunado pasajero, Regina Lampert, regresa a su domicilio de París, donde descubre que su difunto marido, del que estaba a punto de divorciarse, ha vaciado completamente el piso antes de iniciar su fracasada huida. Sin muebles y sin dinero, Regina cree que por lo menos las cosas no pueden ir a peor.

Pero se equivoca. El oscuro pasado de su marido apenas ha empezado a complicarle la vida, y a partir de ese momento Regina se verá atrapada en un peligroso juego a tres bandas. Por un lado está un funcionario de la embajada estadounidense, que investiga un robo perpetrado durante la Segunda Guerra Mundial por el difunto y sus compañeros de armas. Por otro están los susodichos compinches, del clásico tipo queremos-el-dinero-que-tu-marido-nos-robó-o-lo-vas-a-lamentar. Y en medio está un simpático ladrón, que cada quince o veinte minutos cambia de identidad. Para ponerse de los nervios, ¿verdad?
El papel de Regina Lampert está interpretado por la cara más bonita de la historia del cine, Audrey Hepburn. Para no ser menos, Cary Grant se encarga de dar vida al enigmático ratero. Entre los compinches de difunto Lampert podemos ver a George Kennedy y James Coburn, y el broche a tan estelar reparto lo pone Walter Matthau, que interpreta al funcionario de la embajada. También hay que destacar la estupenda fotografía de la ciudad de París, y la banda sonora del gran Henry Mancini.
“Charada” es una película ingeniosa escondida tras una aparente sencillez, y aderezada con toques de comedia. Su gran baza está en la perfecta química existente entre Audrey Hepburn y Cary Grant, aunque el elenco de secundarios tampoco está nada mal, sobre todo en lo que se refiere a la aportación de Walter Matthau. El resultado viene a ser una intriga al más puro estilo Hitchcock, con algunas dosis de comedia. En este sentido, recuerda un poco a “Con la Muerte en los Talones”, donde la pareja protagonista estaba formada por el propio Cary Grant y Eva Marie Saint, aunque esta vez el personaje misterioso es el hombre y el desorientado es la mujer, justo al contrario de lo habitual en las películas de Hitchcock.

La justicia es equilibrio, debió pensar Grant, aunque al principio rechazó el papel, ya que en la primera versión del guión era su personaje el que intentaba seducir al de Regina, y no le parecía correcto andar persiguiendo a una mujer que podría ser su hija. En un último intento desesperado por convencerlo, el guionista Peter Stone trabajó durante toda una noche en el guión y se lo devolvió a Grant, que aceptó inmediatamente después de leerlo. Intrigados por el cambio tan repentino, los productores, que ya habían empezado a mover hilos para contratar a Warren Beatty y Natalie Wood, le preguntaron a Stone qué había hecho. Simplemente, había trasladado las frases más atrevidas del personaje de Cary Grant al de Audrey Hepburn.
Fue la última vuelta que sufrió el guión de Peter Stone antes de comenzar a rodar. La primera había tenido lugar bastante tiempo antes, cuando Stone se lo ofreció a siete estudios distintos y todos lo rechazaron. El escritor lo convirtió entonces en una novela que fue publicada con bastante éxito, el suficiente para que los siete estudios al completo se interesaran profundamente por el mismo guión que habían desechado. Parece que un guión original no es nada, pero una adaptación ya es algo.
Una curiosidad bastante llamativa de “Charada” es que se trata de una película de dominio público. Debido a un despiste de la productora, no se reclamaron los derechos de propiedad intelectual en el momento de su rodaje, ya que no se incluyó la notificación correspondiente en la copia estrenada. Esta situación fue meramente anecdótica hasta la aparición del vídeo doméstico, pero hoy en día existen múltiples versiones, tanto en VHS como en DVD, de “Charada”, hasta el punto de que llegó a incluirse entre los extras de la edición en DVD de “La Verdad Sobre Charlie”, un innecesario remake rodado en 2002.
Y hablando de nuevas versiones, tras al éxito de “Charada” Stanley Donen volvió a utilizar la misma fórmula en “Arabesco”, con Gregory Peck y Sophia Loren, pero ni la historia daba para tanto ni la química entre los dos protagonistas era convincente. Más vale lo bueno conocido, tanto que Cary Grant llegó a decir que todo lo que quería para Navidad era hacer otra película con Audrey Hepburn. Desafortunadamente, nunca recibió semejante regalo, pero siempre nos quedará “Charada”.
© Zineman
Etiquetas: Cine



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