[Cine] Hellboy II – El Ejército Dorado
Durante los últimos meses de la Segunda Guerra Mundial, los nazis buscaban desesperadamente la forma de dar un vuelco a la contienda. Su radio de acción incluía prácticas ocultistas, en particular una sesión espiritista con el objetivo de abrir un portal interdimensional y traer a los siete dioses del Caos a nuestro mundo. Las tropas aliadas, ayudadas por el profesor Bruttenholm, llegaban a tiempo de interrumpir el ritual, pero no de impedir que algo lo atravesara. Ese “algo” era un demonio niño, al que el profesor adoptaba y daba un nombre: Hellboy.
Con el paso de los años, Hellboy crecía bajo la tutela del profesor, y entraba a formar parte del equipo de la Agencia de Investigación y Defensa Paranormales (Bureau for Paranormal Research and Defense, BPRD). Junto a él podíamos ver a su mejor amigo, una rara especie de anfibio llamado Abe Sapien, y a Liz Sherman, una joven con dificultades para controlar sus poderes piroquinéticos. El equipo se completaba con el agente Myers, recién trasladado, y Tom Manning, director de la agencia.

Lo más llamativo de Hellboy es su aspecto. Su piel es completamente roja, y en su frente nacen dos cuernos que lima continuamente para parecer más “normal”. Su enorme mano derecha está hecha de pura roca, y en realidad se trata de la llave que un día abrirá las puertas del infierno y traerá la perdición del mundo, según la profecía. Sin embargo, la educación recibida de manos del viejo profesor ha puesto en duda que este apocalipsis pueda llegar a producirse.
El primer “Hellboy” se revelaba como una fidelísima adaptación del cómic, pero desde el punto de vista puramente cinematográfico contaba con un argumento muy simplón y previsible. Los esfuerzos de su director, Guillermo del Toro, se habían centrado en mantener la esencia del personaje, y eso se notaba en el resultado final. Los productores intentaron convencerlo para dotar a Hellboy de una apariencia normal, o al menos en una especie de Hulk rojo, de modo que sólo se convirtiese en demonio cuando se enojase. Del Toro se mantuvo inflexible, exigiendo además que se contratara a Ron Perlman, con el que había trabajado un par de años antes en “Blade II”. Al final se salió con la suya, pero ojalá hubiera mostrado el mismo empeño en el guión.
Cuatro años más tarde, Hellboy vuelve a nuestras pantallas. En esta ocasión, “Rojo” comprobará cómo se convierte en realidad una de las leyendas que su padre adoptivo le contaba de niño. Hace muchos siglos, el rey Balor declaró la guerra a los seres humanos, y para ello se valió de un arma indestructible: el Ejército Dorado. Cuando observó la enorme destrucción que éste había causado, el rey fue presa de un gran remordimiento, y acordó una tregua con los hombres, lo que le valió el rechazo de su hijo, el príncipe Nuada, partidario de acabar para siempre con la raza humana. Dominado por el rencor, Nuada escogió el exilio, no sin antes jurar que algún día regresaría para continuar la lucha donde su padre la abandonó.La acción de “Hellboy II” comienza en el momento en que llega ese día. El príncipe Nuada está intentando reunir los fragmentos de la corona que permite controlar el Ejército Dorado, sin dudar en enfrentarse con su padre y con su hermana, la princesa Nuala. Hellboy y sus compañeros no tardan en incorporarse a la pelea, en compañía de Johann Krauss (Kraus en el cómic, como el tenor), un ente ectoplásmico de lo más curioso. Para complicar aún más la situación, “Rojo” debe enfrentarse a su salida a la luz pública, y al embarazo de Liz.
El reparto vuelve a estar encabezado por Ron Perlman en el papel de Hellboy, nuevamente acompañado por el mimo Doug Jones (otro de los actores fetiche del director) y Selma Blair como Abe Sapien y Liz Sherman. John Hurt regresa como profresor Bruttenholm con una pequeña intervención al principio de la película, en el flashback durante el que se narra la historia del Ejército Dorado. Guillermo del Toro vuelve a ocupar la silla de director y a escribir el guión junto a Mike Mignola.
Este segundo Hellboy sigue centrándose en la ambientación de la historia, conservando la estética de los personajes y cambiando la del escenario en que transcurren los hechos. Si la primera parte se nutría en gran medida del universo creado por H.P. Lovecraft, aquí se aprecia cierta influencia de “El Laberinto del Fauno”, sobre todo en la escena del Ángel de la Muerte. Por supuesto, el guión vuelve a ser el gran olvidado, con un argumento plano torpemente aliñado con situaciones tópicas de dudosa comicidad, basadas en la nueva situación pública de Hellboy, en su futura paternidad y en los problemas sentimentales de Abe Sapien.

Al igual que hace cuatro años, el único interés que puede (y digo puede) despertar “Hellboy II” reside en la forma y no en el contenido, lo que no ha impedido su éxito en taquilla y los primeros movimientos para rodar una tercera parte. Del Toro y Mignola han manifestado su interés por completar una trilogía, siempre que Ron Perlman acepte el papel de Hellboy. Por su parte, el actor se muestra encantado, con la condición de poder disfrutar de unos años de descanso entre película y película, ya que portar el maquillaje de Hellboy es un trabajo agotador. Así las cosas, no debería sorprendernos la llegada de un tercer “Hellboy”, seguramente muy parecido a los dos primeros, allá por 2012. Hasta entonces, lo que tenemos es otra película de usar y tirar.
© Zineman
Etiquetas: Cine



1 Comentarios:
una peli muy simplona....
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